El THCV es uno de los cannabinoides más comentados del cannabis y el cáñamo, y suele asociarse con una experiencia estimulante que aporta claridad mental. Muchos productos lo promocionan como una opción para el día a día que aporta energía, concentración y productividad, mientras que algunos consumidores también lo buscan por sus posibles efectos relacionados con el apetito. Esa reputación le ha valido al THCV el apodo de «hierba para adelgazar», pero la investigación científica aún está en desarrollo y las experiencias individuales pueden variar.
Benjamin Lind, cofundador y director científico de Humboldt Seed Company, explicó a VICE cómo la genética de cada planta influye en su capacidad para producir cannabinoides como el THCV. «Sin duda, existe un componente genético inherente que proviene principalmente de las variedades ecuatoriales», señaló. Las plantas deben contar con los genes adecuados para la larga cadena de reacciones químicas que, finalmente, producen THCV en cantidades significativas.
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