
Terpnami llega a San Francisco trayendo consigo nuevas variedades de cannabis.
«El norte de California es al cannabis lo que Francia es a la gastronomía, Alemania a los coches de lujo o Hawái al surf», afirmó David Downs, organizador de Terpnami.
En un mercado impulsado por la moda, las nuevas variedades de cannabis rara vez alcanzan el estatus cultural de las clásicas, nacidas de los primeros esfuerzos de cultivo en la década de 1960, lo que dificulta su entrada en la élite del sector. El concepto de la feria de semillas, creado por Downs, pretende cambiar esta situación elevando a los cultivadores a figuras públicas, una estrategia que se refleja en momentos como cuando Pete Frier, residente en Boulder Creek, pidió a Nat Pennington, de Humboldt Seed Company, que firmara una carpeta llena de paquetes de semillas y pegatinas expuestos como si fueran cromos de béisbol. Aunque el reconocimiento mundial exige una autopromoción constante, la industria del cannabis sigue siendo singularmente íntima, con los principales criadores accesibles a los consumidores y las interacciones en persona como el indicador más fuerte de autenticidad.
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